Bolsonaro abre las puertas de Brasil para que EE.UU. albergue bases militares «en el futuro».

En su primera entrevista televisiva ya como presidente del país, advierte que Brasil debería estar preocupado por los lazos de Venezuela con Rusia. Y confirma que su primer viaje oficial será a Davos.
El nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, dijo el jueves (03.01.2019) en una entrevista televisiva que estaría abierto a la posibilidad de que Estados Unidos instale una base militar en el suelo de su país, lo que supondría un cambio de rumbo en la política exterior brasileña. Bolsonaro, quien asumió el poder el martes, dijo que el apoyo de Rusia a la «dictadura» del presidente Nicolás Maduro en la vecina Venezuela es un hecho preocupante que aumenta la tensión.

Bolsonaro se refirió en concreto a las recientes maniobras de bombarderos rusos en Venezuela. «Sabemos cuáles son las intenciones del gobierno de Maduro. Brasil debe estar preocupado por eso», dijo. Preguntado por la cadena de televisión SBT si eso significaba que permitiría la presencia militar de Estados Unidos en Brasil, Bolsonaro respondió que sin duda estaría dispuesto a negociar esa posibilidad. «Dependiendo de lo que suceda en el mundo, quién sabe si no necesitaremos discutir esa cuestión en el futuro», dijo Bolsonaro, para quien Brasil no quiere «ser una superpotencia en Sudamérica, pero a mi modo de ver deberíamos tener supremacía».

«La cuestión podría ser sólo simbólica. Actualmente, las fuerzas armadas estadounidenses, chinas y rusas se las arreglan para proyectarse por todo el mundo sin bases», añadió. El establecimiento de bases estadounidenses en Brasil supondría un giro en la política exterior del país, que desde hace décadas ha priorizado las relaciones entre aliados del hemisferio sur y ha hecho abierta oposición a algunas políticas de Estados Unidos.

Reformas económicas
La economía parece ser la prioridad de Bolsonaro, que confirmó su presencia en el Foro Económico Mundial del 21 al 25 de enero: «Quiero ir a Suiza, a Davos, para participar en ese evento. Será mi primer viaje fuera de Brasil». Bolsonaro tuiteó el jueves por la mañana que la privatización de 12 aeropuertos y cuatro puertos brasileños debería atraer 7.000 millones de reales (1.850 millones de dólares) en inversión inicial, aunque no dio más detalles.

También afirmó en la entrevista que «estudiará» con su equipo la posibilidad de poner fin a la Justicia del Trabajo, ya que considera que hay un «exceso de derechos» para los trabajadores brasileños y que los encargos laborales «molestan a todos» y hacen desistir de emprender. «Mira Estados Unidos. Allí casi no hay derechos laborales. No sirve de nada tener derechos si no hay trabajo», completó.

En el frente interno, Onyx Lorenzoni, jefe de gabinete de Bolsonaro, dijo después de una primera reunión plenaria del gabinete que la nueva administración estaba comprometida con una ambiciosa reforma de las pensiones, y que todavía se estaba planificando el programa de privatizaciones anunciado ayer y que ha sido saludado por los mercados con subidas en las bolsas del país. Bolsonaro habló de liberar al país del socialismo y autorizó la destitución de funcionarios que defiendan los ideales «comunistas».

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