Noticias

«El mundo cuenta las víctimas del coronavirus, pero no ve el virus del sionismo, que mata palestinos desde hace 70 años»

Su eminencia el ayatolá Jameneí, Líder Supremo de la Revolución Islámica, ha estimado en unas declaraciones formuladas con ocasión del Día Mundial de Al-Quds que el surgimiento de la Revolución islámica en Irán y, a resultas de ella, la aparición del Frente de la Resistencia han dificultado la actividad del «virus del sionismo», y ha augurado que, en un futuro no muy lejano y pese al apoyo de Estados Unidos y sus «lacayos», el régimen sionista, que ostenta el «récord en infamia diabólica de la humanidad», será «erradicado» del oeste de Asia.

Sobre esa base, voy a hacer varias recomendaciones a todos aquellos que tienen el corazón pendiente de la causa palestina.

1. La lucha por la liberación de Palestina es un Yihad por la causa de Dios y un deseable deber religioso islámico. El triunfo en tal combate está garantizado, porque el individuo que combate, incluso si pierde la vida, habrá alcanzado ihda al-husnayain, «una de las dos cosas buenas». Aparte de eso, la causa palestina es una causa humanitaria. Que se echara a millones de personas de sus casas, sus tierras y sus lugares de vida y de trabajo, haciéndolo además con asesinatos y crímenes, causa dolor y conmoción a cualquier conciencia humana y, si se goza de resolución y valentía, obliga a plantar cara. Por lo tanto, limitar la cuestión a un asunto meramente palestino o, como mucho, árabe es un error flagrante.

Quienes creen que las componendas de unos cuantos palestinos o de los gobernantes de varios países árabes autorizan a pasar por alto esta cuestión islámica y humanitaria están muy equivocados en su comprensión de la cuestión y, en ocasiones, incurren en traición al tergiversarla.

2. El objetivo de esta lucha es la liberación de todo el territorio de Palestina, desde el mar hasta el río, y el retorno a su país de todos los palestinos. Reducirlo a la formación de un Estado en un rincón de ese territorio ―y más en la forma degradante que se señala en la literatura indecente de los sionistas― no es reflejo ni de búsqueda de justicia ni de realismo. La realidad es que, hoy en día, el pensamiento, la experiencia y la autoestima de millones de palestinos han llegado a un grado en el que son capaces de dirigir su atención a ese gran Yihad, estando seguros, con la ayuda de Dios, de la victoria final. «Ciertamente, Dios auxilia a quienes Lo auxilian. En verdad, Dios es fuerte y poderoso» (Sagrado Corán, 22:40). Sin duda, muchísimos musulmanes de todo el mundo los auxiliarán y se compadecerán de ellos, Dios mediante.

3. Si bien es lícito aprovechar en esta lucha todo medio halal y legítimo, ayuda internacional incluida, hay que recalcar que debe evitarse confiar en Gobiernos occidentales y en las organizaciones internacionales que, de modo visible u oculto, dependen de ellos, que son enemigos de toda entidad islámica influyente. Los derechos de los seres humanos y los pueblos les son indiferentes. Son ellos mismos quienes han causado los mayores daños y cometido los mayores crímenes contra la Umma islámica. Ahora mismo, ¿qué institución internacional o qué potencia criminal responde por los asesinatos, las matanzas, las guerras provocadas, los bombardeos y las hambrunas artificiales causadas en tantos países islámicos y árabes?

Estos días, el mundo cuenta las víctimas del coronavirus en todo el planeta una a una, pero nadie ha preguntado ni va a preguntar quién es el asesino responsable de los cientos de miles de mártires, presos y desaparecidos en los países en que Estados Unidos y Europa han prendido la mecha de la guerra. ¿Quién es el responsable de toda la sangre derramada injustamente en Afganistán, Yemen, Libia, Irak, Siria y los demás países? ¿Quién es el responsable de todos los crímenes, expolios, destrucciones e iniquidades en Palestina? ¿Por qué nadie ha contado los millones de niños, mujeres y hombres que han sufrido injusticias en el mundo islámico? ¿Por qué nadie envía mensajes de condolencia por las matanzas de musulmanes? ¿Por qué tienen que vivir millones de palestinos setenta años lejos de sus hogares, en el exilio? ¿Y por qué tiene que ser ultrajada la Noble Al-Quds, primera alquibla de los musulmanes? La Organización de las llamadas «Naciones Unidas» no cumple su deber, y las instituciones de los llamados «derechos humanos» están muertas. Los llamamientos a defender los derechos de la infancia y la mujer no incluyen a los niños y mujeres oprimidos de Yemen y Palestina.

Así están constituidas las opresoras potencias occidentales y las subordinadas instituciones internacionales, y cómo lo están en materia de deshonor y vergüenza algunos Estados de la región que los siguen va más allá de lo expresable.

Por lo tanto, la fervorosa y devota comunidad musulmana debe apoyarse en sí misma y en sus propias fuerzas internas, poner sus poderosas manos a la obra y superar los obstáculos encomendándose a Dios y confiando en Él.

4. Un punto importante del que no deben apartar la vista las élites políticas y militares del mundo islámico es la política de Estados Unidos y los sionistas consistente en trasladar los conflictos detrás de las líneas del Frente de la Resistencia. Tanto el desencadenamiento de las guerras civiles de Siria como el asedio militar y las matanzas diarias en Yemen, los asesinatos, la devastación y la creación de Daesh en Irak y asuntos similares en algunos otros países de la región son todo ello estratagemas para mantener ocupado al Frente de la Resistencia y dar al régimen sionista tiempo para actuar. Algunos políticos de países musulmanes, sin saberlo ―y otros, a sabiendas― se han puesto al servicio de esas estratagemas del enemigo. La manera de evitarlo consiste fundamentalmente en que lo reclamen seriamente los jóvenes devotos de todo el mundo islámico. Los jóvenes de todos los países islámicos y, en particular, de los países árabes deben tener en mente el consejo del gran imam Jomeiní, que dijo: «Todos los gritos que lleven dentro láncenlos contra Estados Unidos» ―y, por supuesto, también contra el enemigo sionista―.

5. La normalización de la presencia del régimen sionista en la región es una de las líneas políticas fundamentales de los Estados Unidos de América. Algunos Estados árabes de la región que hacen a Estados Unidos de chicos de los recados se han dedicado a ello, haciendo preparativos tales como el establecimiento de relaciones económicas y similares. Esos esfuerzos son por completo estériles y no darán resultado. El régimen sionista es para esta región un añadido mortífero que no supone más que perjuicio y, con toda certeza, será erradicado y expulsado, quedando el deshonor y el estigma para quienes han puesto sus medios al servicio de ese proyecto político de la Arrogancia. Algunos, para justificar ese comportamiento abyecto, arguyen que el régimen sionista es una realidad en la región, olvidando que las realidades mortíferas y perjudiciales deben ser combatidas y eliminadas. Estos días, es una realidad el coronavirus, y todas las personas sensatas consideran necesario combatirlo. Sin duda, el viejo virus del sionismo no durará ya mucho tiempo, sino que será erradicado gracias a la resolución, la fe y el celo de la juventud.

6. La recomendación principal de quien les habla es que la lucha prosiga, que se mejore la organización de los grupos de Yihad, que estos colaboren entre sí y que se amplíe el terreno del Yihad dentro de los territorios palestinos. Todos deben ayudar al pueblo palestino en este Yihad sagrado. Todos deben impedir que el combatiente tenga las manos vacías o las espaldas descubiertas. Nosotros haremos con orgullo cuanto esté en nuestra mano en ese sentido. Hubo un momento en que nos formamos el juicio de que el combatiente palestino tenía religión, celo y valentía, y que su único problema eran sus manos vacías de armas. Con la guía y la ayuda de Dios, hicimos una planificación, con el resultado de que el equilibrio de fuerzas de Palestina se transformó y, en la actualidad, Gaza es capaz de resistir frente a las agresiones militares del enemigo sionista y vencerlo. En la zona conocida como «territorios ocupados», ese cambio en la ecuación podrá hacer que la cuestión palestina se acerque a sus etapas finales. En este asunto, a la Autoridad Nacional le corresponde un gran deber. Con un enemigo salvaje no puede hablarse más que con autoridad y desde una posición de fuerza y, gracias a Dios, en el gallardo y resistente pueblo palestino están presentes las condiciones de esa autoridad. Hoy por hoy, los jóvenes palestinos están ansiosos por defender su dignidad. Hamás y Yihad Islámica en Palestina y Hezbolá en el Líbano lo han demostrado a todos. El mundo no ha olvidado ni olvidará el día en que el ejército sionista violó las fronteras del Líbano y avanzó hasta Beirut, ni el día en que un criminal asesino llamado Ariel Sharón desencadenó un baño de sangre en Sabra y Chatila, como tampoco ha olvidado ni olvidará el día en que ese mismo ejército no halló más remedio, ante las poderosas balas de Hezbolá, que retroceder tras las fronteras del Líbano con numerosas bajas, reconociendo su derrota y suplicando un alto el fuego. No tener las manos vacías y estar en posición de fuerza es eso. Bien, dejen ahora que tal Estado europeo ―que deberá avergonzarse por siempre jamás de haber vendido armas químicas al régimen de Saddam― considere ilegales a los dignos combatientes del Yihad de Hezbolá. Lo que es ilegal es un régimen como el de Estados Unidos, que crea a Daesh, o un régimen como el de ese Estado europeo, por el que perdieron la vida miles de personas en la ciudad iraní de Bané y en la iraquí de Halabja, por los efectos de sustancias químicas.

7. Lo último que queda por decir es que Palestina es de los palestinos y debe ser administrada conforme a su voluntad. La única conclusión, que debe ocupar su lugar por encima de los retos actuales y futuros de Palestina, es el proyecto de un referéndum en el que participen todas las comunidades religiosas y grupos étnicos palestinos, como planteamos hace cerca de dos décadas. Ese proyecto pone de manifiesto que las acusaciones de antijudaísmo que repiten los occidentales a través de sus altavoces carecen por completo de fundamento. Conforme a ese proyecto, los palestinos judíos, cristianos y musulmanes participarán codo con codo en un referéndum y determinarán el sistema político de Palestina. Lo que debe rotundamente eliminarse es el régimen sionista y el sionismo, que es una invención por completo ajena a la religión judía.

Para terminar, rindo honores a los mártires de Al-Quds, desde el sheij Ahmed Yasín, Fathi Shaqaqi y Sayyid Abbas al-Musawi, hasta el gran general del islam y rostro inolvidable de la Resistencia que fue Qasem Soleimaní y el gran combatiente iraquí que fue Abu Mahdi al-Muhandis, así como a los demás mártires de Al-Quds, y envío mi saludo al espíritu del gran imam Jomeiní, que nos abrió la vía de la dignidad y el Yihad. Igualmente pido a Dios Su misericordia para el hermano combatiente que fue el difunto Hoséin Sheijoleslamí, quien prodigó sus esfuerzos durante años en esta vía.

Deja una respuesta