BBC Mundo denuncia el colapso del sistema de salud en Honduras que la dictadura calla.

«Nuestras salas de emergencia tienen capacidad para 35 pacientes, y la semana pasada teníamos entre 90 y 105. Eso ya ni modo, ¿dónde los vamos a meter?».

La doctora Ligia Ramos trabaja apoyando en el Hospital de Especialidades del Instituto Hondureño del Seguro Social (IHSS) de Tegucigalpa durante la epidemia de covid-19 y resume la situación actual del centro en pocas palabras.

«Ya no damos abasto. Estamos colapsados», le dice a BBC Mundo.

La saturación de este y otros hospitales hondureños quedó al descubierto en las últimas semanas gracias a fotos y videos publicados en redes sociales.

En ellas se ven pasillos atiborrados por decenas de personas conectadas a tanques de oxígeno a la espera de poder acceder a una cama. En otros casos, los pacientes aguardan en carpas fuera de los hospitales, sujetos a las inclemencias del tiempo.

El gobierno hondureño procedió a la ampliación de varios hospitales y la inauguración de centros de triaje para pacientes con síntomas leves con los que trata de aliviar la sobrecarga en las principales instalaciones médicas.

Pero, pese al notable aumento de hospitalizaciones, el presidente del país se niega a hablar de un escenario de colapso.

«Nuestro sistema de salud está en serias dificultades, aún no ha llegado al colapso en su totalidad, pero ha pasado en otros países y nos puede pasar en cualquier momento», reconoció Juan Orlando Hernández en cadena nacional el pasado 7 de julio.

Colchonetas por los pasillos

Tras registrarse los primeros brotes de la epidemia en la zona industrial de San Pedro Sula, en el norte del país, el aumento considerable de casos llegó al departamento de Francisco Morazán (donde se encuentra la capital) a mediados de junio.

De hecho, las cifras a nivel nacional se triplicaron en el último mes: de 9.178 positivos y 320 muertes del 15 de junio se pasó este miércoles a 30.036 casos y 825 defunciones, según datos oficiales.

El precario sistema de salud hondureño no está siendo capaz de absorber esta alta demanda, tal y como denuncian muchos médicos y confirman imágenes en redes sociales en torno a la saturación de algunos centros de atención de covid-19.

Por ejemplo, en varios videos grabados en el hospital del IHSS de Tegucigalpa (uno de los tres más grandes del país) se observan decenas de pacientes tumbados en colchonetas por los pasillos, respirando gracias a tanques de oxígeno.

Trabajadores de este hospital confirmaron a BBC Mundo la veracidad de estas imágenes, en las que muy pocos usuarios cuentan con una camilla y algunos incluso se ven acostados sobre las sillas de las zonas de espera.

En su mensaje de hace unos días, el presidente Hernández pidió diferenciar entre desbordamiento y colapso, algo que asegura no llegó a Honduras porque a los pacientes se les sigue atendiendo.

«No les puedes mandar a sus casas porque podrían morir allí, así que a los pacientes se les interna donde podemos. Tenemos que ver cómo resolvemos, a veces hasta se comparten el oxígeno. Es una situación horrible», responde Ramos.

«Estamos a reventar. Esto no es una curva de casos, es una avalancha», resume el doctor Hugo Fiallos, intensivista de este mismo hospital que tiene sus seis plazas en la UCI permanentemente ocupadas por pacientes.

En carpas bajo la lluvia

Pero el IHSS de la capital hondureña no es el único que superó su capacidad. Médicos del hospital Gabriela Alvarado de Danlí, en la parte oriental del país, también denunciaron tener «colapsadas» sus salas de pacientes de coronavirus.

Otro caso preocupante fue el del Hospital del Sur en Choluteca, donde usuarios denunciaron cómo sus familiares enfermos tenían que esperar en colchones sobre el suelo al aire libre o en carpas improvisadas bajo intensas lluvias y rodeados de lodo.

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